domingo, 26 de julio de 2009


-Aquello que cada uno de nosotros es, en cada momento de su vida, es la suma de sus decisiones previas. El hombre es lo que decide ser - dijo con frialdad, a la vez que me volvió a bombardear con una de sus incomodas preguntas. - Y tú, ¿qué eres?

No me tuve que pensar demasiado la respuesta, asi que mirando al cielo, a través de aquella ventana rota, dije casi susurrando:

-Nada, sólo existo.

martes, 30 de junio de 2009

Mientras sea lícito, sé un dios


Si se oxida, ya nunca más podrá volver a ser blandido. Si se echa a perder, su esencia quedará hecha pedazos. Así es el orgullo, muy parecido a la hoja de una espada.

Así es esta situación, un arma de doble filo. Que seas inmutable incluso contra el mal que procede del bien; de manera que, mientras sea lícito, te hagas un dios.

Soy experto en manipular a los demás, pero sobretodo en joderles la existencia. Lo hago porque me gusta, por la sensación que me causa al momento, aunque luego pueda desmoralizarme. Éxtasis extraño, extravagante, desconocido... que me provoca, me eleva, me da vida... y, la verdad, me he dado cuenta de que mi felicidad es vuestra tristeza.

Diario de un Enfermo

lunes, 29 de junio de 2009

A centésimas del corazón




¿Dónde? A lo lejos, la perspectiva abrumadora y monumental de extrañas arquitecturas, órdenes visionarios, estilos de un orientalismo portentoso y desmesurado. A sus pies un suelo lívido; no lejos, una vegetación de árboles flacos, desolados, tendiendo hacia un cielo implacable, silencioso y raro, sus ramas suplicantes, en la vaga expresión de un mudo lamento. En aquella soledad siento la posesión de una fría pavura... ¿Cuándo? Es en una hora inmemorial, grano escapado quizás del reloj del tiempo. La luz que alumbra no es ya la del sol; es como la enfermiza y fosforescente claridad de espectrales astros. Siento el influjo de un momento fatal, y sé que en esa hora incomprensible todo está envuelto en la dolorosa bruma de una universal angustia.

domingo, 28 de junio de 2009

Bubbles





Ya se había acostumbrado a hablar en voz baja, con esfuerzo, pero se había acostumbrado. Y había aprendido a no hacerse preguntas, a aceptar que la derrota se cuela en lo hondo, en lo más hondo, sin pedir permiso y sin dar explicaciones. Y tenía hambre, y frío, y le dolían las rodillas, pero no podíaparar de reír.

Reía.

Pero no se rendía. Sus dedos luchaban con el guante de lana, y su voz, aflautada para la ocasión, acompañaba la pantomima para ahuyentar el miedo.
El miedo. El miedo que sentimos. El miedo de aquellos hombres que compartían la costumbre de hablar en voz baja. El miedo en sus voces. Y el miedo en sus ojos huidizos, para no ver la realidad. Para no ver el miedo, huidizo también, en los demás corazones.

Teorizando a cerca de:

Enciendo un cigarrillo, lento, pausado... sin nadie alrededor. Otra vez vuelvo a escuchar como se quema el papel, como arde el tabaco, otra vez vuelvo a sentir como fluye la muerte entre mis pulmones, otra vez...

Sólo silencio, aunque cómodo, calada tras calada viaje mi mente por mundos de divergencias absolutas y pregunts sin respuesta. Olvidemos el pasado, pasemos del presente, y miremos por el futuro, un futuro donde yo, yo mismo y yo, sólo somos humo dentro de mi propia boca, exhalado lento, pausado... y vuelvo a encender un cigarrillo.

Fui todo y nada al mismo tiempo, fui humo... lento, pausado... Porque es verdad, cualquier mirada distinta, o algún gesto más frío, se clavan, hundiéndote la carne alrededor, y sin calor de nadie y sin consuelo, voy de mi corazón a mis asuntos. Algo tan cíclico como la vida misma, donde queda prohibido echar a alguien de menos sin algrarte, olvidar sus ojos, su risa, sólo porque sus caminos han dejado de abrazarse, olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

sábado, 27 de junio de 2009

Perfect Exceeder

Que no digan que lo entienden porque no es así, se hieren con la verdad para no destruirse con las mentiras. Se convierten con frecuencia en ladrones de su propio tiempo. Se miran y son capaces de tocarse el corazón, aunque lo estrujen y lo estallen, y salgan de él millones de falsas ideas y promesas. Es inútil intentar buscar donde no hay, porque echar de menos es llorar, es buscar voz sin encontrarla. Y en sus mentes algo les dice que no se paren a buscar caminos que no tienen final. Sus vidas han dado un giro. No se sienten tan solos ya, ¿quién dijo miedo? digan ustedes mejor esperanza. Hasta ellos dan vueltas a sus cerebros psicóticos, aniquilando sus pensamientos. Y no hay una razón. Sólo yo sé porqué no pueden salir de su propia mente. Aunque mientras tanto, permítanme verla y... y romperla, abrazarla, retorcerla tan fuerte, que segregue un lívido y afrodisíaco amor... amor.

La chaqueta abrochada hasta el último botón, te roza el cuello, abro la puerta y saludo a nadie. Me ha caducado un poco la autoestima, y en ese habitáculo que se hace tedioso, que huele a desdén, le grito al silencio.

En ese momento lo pensé... pensé porqué el ser tan distintos era lo que nos hacia ser especiales.