lunes, 29 de junio de 2009

A centésimas del corazón




¿Dónde? A lo lejos, la perspectiva abrumadora y monumental de extrañas arquitecturas, órdenes visionarios, estilos de un orientalismo portentoso y desmesurado. A sus pies un suelo lívido; no lejos, una vegetación de árboles flacos, desolados, tendiendo hacia un cielo implacable, silencioso y raro, sus ramas suplicantes, en la vaga expresión de un mudo lamento. En aquella soledad siento la posesión de una fría pavura... ¿Cuándo? Es en una hora inmemorial, grano escapado quizás del reloj del tiempo. La luz que alumbra no es ya la del sol; es como la enfermiza y fosforescente claridad de espectrales astros. Siento el influjo de un momento fatal, y sé que en esa hora incomprensible todo está envuelto en la dolorosa bruma de una universal angustia.

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